Feliz Día de San Valentín, mi vida hermosa.
Hoy quiero que sepas algo que llevo en lo más profundo de mi corazón: estoy profundamente orgulloso de ti.
Sé que estar sola en España no siempre es fácil. Sé que hay días que pesan, momentos donde lo desconocido se siente más grande que tú. Pero mírate, ahí estás, de pie, descubriendo partes de ti misma que ni sabías que existían. Eso requiere una valentía que muy pocos tienen.
Cada vez que sientes que no sabes qué viene después, recuerda que no necesitas saberlo. Solo necesitas confiar. Dios ya trazó el camino, cada paso, cada giro, cada puerta que se abrirá justo cuando la necesites. Él no te trajo hasta aquí para dejarte.
Tú eres luz, Xiomari. Eres luz cuando sonríes, eres luz cuando luchas, eres luz incluso en los días que no te sientes brillar. Y aunque la distancia ponga un océano entre nosotros, mi cariño no conoce kilómetros.
Que este día te recuerde que eres amada, por Dios, que nunca te suelta, y por mí, que siempre creo en ti. Sigue caminando con fe. Lo mejor está por venir.
Con todo mi amor y admiración,
Bola